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Agujeros Negros: La Realidad Supera a la Ficción

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En el campo de la ciencia, a veces la realidad supera a la ficción y, a menudo, la imaginación de los científicos alcanza vuelos tan altos como la de los escritores y cineastas.

Tomemos los extraños objetos conocidos como agujeros negros.

En estos objetos, la gravedad se impone a todas las otras fuerzas naturales. Comprime la masa de una docena, o un millón, o mil millones de Soles, en un punto de una densidad casi infinita. El espacio y el tiempo quedan aniquilados y la estructura del universo se convierte en una "espuma" gobernada por unas leyes físicas que los científicos aún no comprenden del todo.

Esta influencia gravitacional llega mucho más allá del centro del agujero negro. Deforma el espacio en torno al agujero negro de forma tan extrema, que nada puede escaparse de él: ni las ondas de luz o radio, ni potentes naves espaciales. De ahí el nombre de "agujero negro," creado por el físico John Archibald Wheeler en la década de 1960: como un agujero negro no emite energía ni materia, se ve completamente negro, como un agujero en el universo. Y los más grandes de estos agujeros son enormes: pueden ocupar un volumen de espacio más grande que nuestro sistema solar.

Paradójicamente, un agujero negro puede brillar con más fuerza que casi cualquier otro objeto del universo, al rodearse de un disco de gas supercaliente. El gas robado de la superficie de una estrella en el caso de los agujeros negros pequeños, o de los restos de estrellas pulverizadas en el caso de los grandes- gira a grandes velocidades antes de entrar en espiral en el agujero negro. Unos potentes campos magnéticos pueden volver a echar el gas al espacio, a casi la velocidad de la luz, creando "chorros" que pueden extenderse a lo largo de miles de años luz.

Todos estos conceptos surgieron de la imaginación de astrónomos y físicos que estudiaban la evolución de estrellas y galaxias, no de la de escritores de ciencia ficción. Aunque nadie ha visto nunca un agujero negro directamente, los modelos explican muchos objetos que los astrónomos sí han visto, objetos como quásares y estrellas binarias de rayos-X, y quizás también las erupciones de rayos gamma.

Sin embargo, los escritores de ciencia ficción aplicaron muy bien esas ideas. Agujeros negros rotatorios amenazan tranquilos sistemas estelares; los científicos observan la colisión de agujeros negros; ignorantes bravucones intentan escaparse del pozo gravitacional cuando se acercan demasiado al horizonte de eventos. Algunas de estas ideas sobre agujeros negros tienen una base científica sólida. Otras son fantasía pura. Pero, incluso estas historias, pueden inspirar a los jóvenes de hoy a seguir carreras en astronomía, y quizás a usar su propia imaginación para resolver algunos de los misterios de estos objetos, tan fascinantes como extraños.